Autosabotaje

El día que sentí que mi Dios era yo, 

volé muy alto

Durante semanas me abracé y sonreí como nunca antes

Como quien se hubiese estado buscado toda una vida


Buceé por cada recoveco de mi esencia

Saboreando

Encontré respuestas, calor, hogar

Esa paz mental que perseguía


Poco tardé en cansarme

Como de todo lo que me hace bien en esta vida

Me di la espalda y de un portazo

Me proclamé atea y enemiga aullando a cada una de mis sombras.


Habría carbonizado todos mis templos de haber existido

Y en consecuencia de ello

Silenciosamente y con mucho cuidado, 

entre besos y canciones bonitas 

Fui, poco a poco

Desollándome

Haciéndome añicos

Hasta no dejar ni rastro de mí


Y en el ojo del ciclón de mi absoluta e immensa nada

Entre bocanadas ácidas de bilis y anestesia

Diferencié entre los susurros

Aquel día en que hasta perdí mi olor

Agarrándome fuerte al suelo

Para no caer más abajo



Y al despertar

Al volver a la gravedad

Ahí estaba yo esperando

Taquicárdica, divertida, demente

Me tranquilicé diciéndome que después de la tormenta

Siempre toca calma


Me respondí con una gran sonrisa

Sin retirar la vista del cajón de pastillas

Rezándonos para que algún día

Sea la de verdad

Que suene la puerta y no vuelva nunca más a ser yo


ESA YO


Mi eterno caballo de Troya 

0 Caricias (o arañazos):