Autosabotaje

El día que sentí que mi Dios era yo, 

volé muy alto

Durante semanas me abracé y sonreí como nunca antes

Como quien se hubiese estado buscado toda una vida


Buceé por cada recoveco de mi esencia

Saboreando

Encontré respuestas, calor, hogar

Esa paz mental que perseguía


Poco tardé en cansarme

Como de todo lo que me hace bien en esta vida

Me di la espalda y de un portazo

Me proclamé atea y enemiga aullando a cada una de mis sombras.


Habría carbonizado todos mis templos de haber existido

Y en consecuencia de ello

Silenciosamente y con mucho cuidado, 

entre besos y canciones bonitas 

Fui, poco a poco

Desollándome

Haciéndome añicos

Hasta no dejar ni rastro de mí


Y en el ojo del ciclón de mi absoluta e immensa nada

Entre bocanadas ácidas de bilis y anestesia

Diferencié entre los susurros

Aquel día en que hasta perdí mi olor

Agarrándome fuerte al suelo

Para no caer más abajo



Y al despertar

Al volver a la gravedad

Ahí estaba yo esperando

Taquicárdica, divertida, demente

Me tranquilicé diciéndome que después de la tormenta

Siempre toca calma


Me respondí con una gran sonrisa

Sin retirar la vista del cajón de pastillas

Rezándonos para que algún día

Sea la de verdad

Que suene la puerta y no vuelva nunca más a ser yo


ESA YO


Mi eterno caballo de Troya 

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Vapor de escarcha

 ¿En qué momento dejé de referirme a las estaciones del año y empecé a referirme a nosotros?

Nos miramos y vimos todos los estados de la materia

Fingiendo normalidad

Y la mirada (cómo no) perpleja






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Que nadie me busque cuando ni yo misma me encuentro


Qué fácil sería si existiera un lugar
Al que poder ir cuando no soy yo
Un lugar hecho de eco y espejo
De despigmentación y desfragmentación
Donde no tuviera que elegir yo misma
La música con la que voy a curarme

Porque a veces
No soy yo
A veces pierdo todos mis sentidos
Pero me lleno de colores y de letras
De voces, de máscaras
Revoloteando en mí como un enjambre enfurecido de abejas
Y en ese momento, ya no soy yo
Porque no soy nada
Y a la vez, todo.

Y como la sociedad
Con su enorme martillo forjado
Exige que en todo momento seamos algo que mostrar
Me apresuro y como el que se viste rápido y a ciegas
Me convierto en palabras huecas
Para no hacer daño
O en palabras huecas
Para hacer todo el daño posible

Y es antes, y no después
Que sería todo mucho más fácil si existiera un lugar
Al que poder correr
Para dejar de sentirme perseguida por buitres
Para sentarme y sentirme en casa
Para abrazarme fuerte y decir
“Ey, tranquila, aquí estás a salvo.
Respira
Puedes quedarte todo lo que quieras”

Y sería entonces que recobraría mi vista
Vería toda la sangre
Los cortes, la tierra, las plumas
Y tras una ducha de agua caliente
De las que duran exactamente lo que necesitas
Descansaría y escribiría
Cantaría y haría pan sólo para olisquearlo
Y mientras tanto
Iría analizando y devolviendo
Molécula por molécula
Todo a su sitio

Poco a poco los mantras
que constantemente me repito
Recobrarían su sentido
“Qué está ocurriendo
Por qué lo siento así
Qué necesito hacer con ello”

El cementerio está infestado de naufragios
Por olvidar quién es el capitán de nuestro barco
Por elegir reír los sábados y llorar los domingos
Por rendirnos a nuestra propia combustión

¿Cómo cuidar de los demás
Si ni siquiera sabemos cuidar de nosotros mismos?
¿Cómo escuchar a los demás
Si, en vez de escucharnos,
Nos amordazamos y destruimos?

A veces somos impulsos
Somos ego
Y por eso es importante buscar ese lugar
En el cual tener tiempo para querernos
Porque mis cimientos son de ladrillo
Y mis ladrillos, de decisiones
Y mis decisiones soy yo
Sólo yo

Y sí, me gusta,
Me gusta cómo me escucho
Y me gusta cómo me quiero.

Aunque realmente, sea la única persona
A la que a día de hoy
Le debo todavía cientos de disculpas y explicaciones.

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